Empezaré
por decirles que el motivo que me obliga a enviarles este mensaje es
el de dirigirme a ustedes para que escuchen algunos consejos y, sobre
todo, conozcan mucho mejor la realidad de nuestro país. Me dirijo
sobre todo a mis nietos y bisnietos, que en su mayoría ya son padres
de familia.
Anoche
escuché un programa actual, como lo hago siempre, pero les puedo
asegurar que nunca he comprobado tanta ignorancia sobre el motivo
principal del tema: opinar sobre una serie de temas que no llegué a
entender qué fue lo que pretendieron decir, en relación al futuro
del país. Fue una jerigonza de palabras y opiniones que no decían
nada. Me afané por escuchar siquiera un diálogo corto efectivo,
pero... nada.
¿Saben?
Lo que más me inquieta es lo poco que se conoce del país. Nosotros
desde muy niños sabíamos que teníamos un país llamado Perú. Mis
primeros conocimientos de la vida los adquirí sobre todo de los
mayores que durante mi infancia me enseñaron con su ejemplo. Por
ellos supe lo que tenía por patria. Había nacido en el Perú, al
que empecé a amar desde que tuve uso de razón. Fui conociendo poco
a poco su historia y vivencias. Aprendí escuchando a los míos,
muchos de ellos protagonistas de hechos de gran importancia, sobre
todo cuando la patria se los requirió para defenderla, hasta
entregarle la vida. Por ellos aprendí que nuestra Patria era grande,
generosa y que a través de los años se le consideraba como el
“granero del mundo.”
Además,
es el único país que posee cuatro regiones naturales: selva,
sierra, costa y mar ¿Se imaginan cuanto podríamos lograr de ellas
en su producción sin dañarlas? Si tuviéramos un pueblo educado e
instruído y con amplios conocimientos del pasado, en el que
estuvimos en situaciones que nos obligaron a defendernos hasta en
desigualdad ¿Y qué pensarían de nosotros, si pudieran hacerlo,
nuestros héroes que lucharon y dieron su vida por esta patria
bendita? Si pudieran volver a la vida, no lo podrían entender. Se
preguntarían ¿por esto, por nuestra patria actual nos sacrificamos?
¿Alguna vez, los que vivimos actualmente, se habrán hecho esta
pegunta? ¿De qué valió su sacrificio?
En la
actualidad, a la enseñanza de nuestra historia se le da tan poca
importancia, cuando debería de ser la base de los que son niños y
jóvenes. Que se esmeren por aprender y trabajar para adquirir una
mejor vida, para asegurarse un mejor porvenir, al igual que a los
suyos. Pero lo peor es que se habla con tal seguridad, que no se dan
cuenta ni ellos mismos que no saben lo que dicen. Y esa falsa
sapiencia, hace mucho daño.
Aún
hay tiempo para pensar, con una mano en el corazón, a quién vamos a
elegir como presidente. Que nos asegure que su mandato esté, sobre
todo, basado en un programa de gobierno que nos vislumbre un futuro
en conocimientos, el devenir de una patria progresiva de paz y
seguridad con una dirección en el gobierno basada en amplios
conocimientos de programas de prosperidad. Que se esfuerce
principalmente en un trabajo basado en amplios conocimientos
políticos y un programa bien elaborado, sin intereses particulares,
que conduzca a nuestro país por caminos de paz, prosperidad,
progreso, decencia y, sobre todo, pensando en el futuro de nuestros
niños y adolescentes. Porque al nacer, no merecen tener que luchar
sobre bases que no los ayudaran a tener PATRIA en el fututo...
Créanme,
este mensaje me ha nacido en el corazón.
Los
amo,
La Abuela Cucha
6 de
enero del 2016
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