Ayer he recibido, además de los saludos, una inmensa alegría cuando
me he ido comunicando con todos los que se han acordado de mi
cumpleaños. La distancia para mí no existe... el amor de la abuela y
de la amiga en cada uno es único. Los extraño mucho, pero estoy
siempre pensando en su felicidad y su bienestar.
Gracias por sus abrazos, los sigo queriendo mucho, y hasta muy pronto, si Dios quiere. Un beso y un abrazo muy fuerte de la abuela y de la tía que tanto los quiere. Que Dios los bendiga.
Gracias por sus abrazos, los sigo queriendo mucho, y hasta muy pronto, si Dios quiere. Un beso y un abrazo muy fuerte de la abuela y de la tía que tanto los quiere. Que Dios los bendiga.
Cucha
17 de enero del 2017
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