Cada año que llega a su fin, se lleva con él los dos extremos de nuestra vida, y nos hace, o más bien, nos exige un repaso de los días que pasaron -si fueron positivos-, pero sobre todo hurgar en nuestros recuerdos y conciencia si durante todo este tiempo hemos llevado a Nuestro Jesús junto al corazón.
Noche de Navidad. Noche de Paz y Amor.
En esta Nochebuena, debo agradecer al cielo por haberme otorgado salud y paz, pero sobre todo el haberme permitido estrechar junto a mi corazón a los pequeñitos bisnietos que han nacido en el transcurso de este año: dos bisnietos más que me han colmado el corazón y la vida. Gracias Señor, por tu inmensa bondad.
A todos ustedes que quiero tanto, mi invalorable familia, van mis plegaria y mis mayores deseos de salud y de paz.
Con todo el corazón, les deseo una Feliz Navidad.
Cucha
Diciembre del 2015
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